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sábado, 4 de mayo de 2013

Videojuegos y educación

Videojuegos y educación:

En la actualidad, la industria de los videojuegos se ha consolidado como uno de los sectores más exitosos.


Con el paso de los años, la industria ha demostrado la capacidad de asumir nuevos y diversos desafíos. Por tanto, ha incorporado nuevos segmentos de mercado, y por si fuera poco, la llegada de Internet, ha hecho extender las fronteras de la industria, así como permitir la incorporación de características sociales y de colaboración en la experiencia de juego. De esta forma, los videojuegos han dejado de ser una actividad que se disfruta en solitario para convertirse actualmente en una experiencia social y cultural.

Pero, toda esta gran revolución tecnológica ha traído como consecuencia cambios radicales en la forma en que vivimos. Tanto así, que la nueva generación de estudiantes ha cambiado. Tal y como señala Marc Prensky: «Los estudiantes de hoy ya no son la gente para la cual fue diseñado el sistema educativo. Ellos han cambiado radicalmente».

A raíz de su trabajo y el de muchos otros investigadores, han surgido nombres que  describen a esta nueva generación, tales como: generación digital, generación.NET, aprendices del nuevo milenio, nativos digitales.
 

De este modo, los videojuegos se han presentado como una atractiva herramienta con gran potencial educativo. Por ello, investigadores de todo el mundo, así como escuelas y docentes, están explorando este campo para saber más acerca de las formas de usar estas herramientas en la escuela de hoy.


Pero, ¿qué tienen los videojuegos que los hacen tan interesantes para la educación?

En su mayoría, ofrecen las siguientes características:

·         Desafíos.
·         Respuesta inmediata.
·         Motivación intrínseca.
·         Involucramiento.
·         Participación en nuevos entornos.
·         Toma de roles.
·         Colaboración.
·         Holismo, etc.

Además, un aspecto primordial de los videojuegos es el aprendizaje por ensayo y error (característica que forma parte de cada uno y todos los videojuegos que existen). Esto es así porque la forma de alcanzar la maestría en un juego es contrastando hipótesis con el resultado de la acción que se lleva a cabo. Por tanto, el error se percibe como una ventana a un nuevo conocimiento.

El docente tiene que aceptar que los videojuegos son herramientas altamente motivacionales. De este modo, el profesor puede encauzar esta motivación en un mejor aprendizaje si logra identificar los contenidos del juego. Para esto, es importante que el profesor destine tiempo para la exploración de los videojuegos para lograr la total incorporación de estas herramientas en educación.
 

Por otro lado, me gustaría compartir con todos vosotros un artículo muy curioso: Dejad que se acerquen a las pantallas... ¿O no?.

En dicho artículo se habla sobre Los niños y las pantallas, que es un informe de la Academia de las Ciencias de Francia que por primera vez trata de analizar el efecto de las pantallas en los cerebros de los niños. En una de sus conclusiones, afirma que el uso de videojuegos tiene un efecto positivo, eso sí, siempre con una supervisión adulta. No obstante, hay quien duda de la validez de este estudio.

Enlace para leer el artículo completo:

Como bien sabemos, todo en exceso puede tener consecuencias negativas, pero la carencia de cualquier cosa también puede tenerlas.


Por un lado, podemos ver como un niño puede aprender matemáticas o geografía cuando juega a un juego educativo. Además, es cierto que dedicar horas a resolver situaciones complicadas en un juego de estrategia, puede mejorar y agilizar el cerebro ante situaciones de la vida cotidiana.


Tal y como se sostiene en el Informe "Los niños y las pantallas” , el uso de videojuegos tiene efectos positivos, y parece que estos beneficios son innegables, aunque esto no quiere decir que debamos dejar total libertad en lo referente a cuándo y a qué van a jugar, puesto que tanto los padres como los profesores tienen un papel muy importante en el mundo de los videojuegos.


Pero, por otro lado, es habitual ver a niños o jóvenes encerrados en sus casas, sin relacionarse con otros individuos por jugar a sus consolas. Esto a nivel social y mental no es muy saludable, y además provoca que el niño no encuentre suficiente satisfacción o agrado en la interacción con su entorno, lo que hará que se limite el tiempo a otro tipo de ocio, como deportes, actividades de grupo, la lectura, etc. Incluso, es habitual escuchar que numerosos problemas de conductas son causados por los videojuegos tales como: hiperactividad, adicción, individualismo crónico, etc.


Está claro que podríamos sacar numerosos beneficios e inconvenientes de los videojuegos, pero ante la pregunta: ¿los videojuegos ayudan o perjudican a los niños? , creo que no se puede dar una respuesta que sea del todo válida, ya que por un lado, los videojuegos sí que ayudan a que los niños desarrollen valores, aptitudes y destrezas que les servirán de ayuda en un futuro, pero también pueden perjudicarles, siempre que los padres o profesores no tomen una actitud adecuada para que éstos aprendan y disfruten con los videojuegos.
  

Finalmente, me gustaría añadir un video bastante interesante, en el que se sostiene que la tecnología, las redes sociales o los videojuegos tienen seguramente un papel importante, serán herramientas valiosas para transmitir nuevas habilidades a los jóvenes, las que verdaderamente necesitan para llegar a la vida laboral y desenvolverse socialmente en entornos cambiantes. Además, podemos ver una entrevista realizada por Eduard Punset a Marc Prensky, experto en educación del futuro.



Se puede ver el programa completo No me molestes, mamá. Estoy aprendiendo en: http://www.rtve.es/television/20101205/no-molestes-mama-estoy-aprendiendo/381903.shtml

«La antigua forma de enseñar es aburrida; la nueva se basa en que los chicos aprendan solos». Marc Prensky.

jueves, 2 de mayo de 2013

La televisión y la escuela

La televisión y la escuela:

Junto a la familia y a la educación formal o reglada (educación Primaria y Secundaria), la televisión es una de las principales fuentes de conocimiento y de autoridad en las sociedades occidentales. A través de sus contenidos, el medio televisivo difunde modelos de vida, normas de comportamiento, valores sociales, etc., a los televidentes de todas las edades y de todas partes del mundo.

Tal y como señala Joan Ferrés  (1998), “una escuela que no enseña a ver televisión es una escuela que no educa”. Así, es deseable que las escuelas e institutos ofrezcan pautas de interpretación y de análisis, tanto del funcionamiento del conjunto televisivo como de sus programas principales: publicidad, series, filmes e informativos.
 

En el primer caso, educar en la televisión, se trata de convertir en materia de estudio al medio al que los niños dedican más horas diarias de atención. Para ello, maestros y profesores deben educar a sus alumnos en el lenguaje audiovisual, enseñar los mecanismos técnicos y económicos del funcionamiento del medio, y ofrecer herramientas para el análisis crítico de los programas que combatan el visionado fascinado y acrítico corriente.

En cambio, educar con la televisión implica incorporar didácticamente la oferta televisiva a todos los niveles de enseñanza del proceso de enseñanza-aprendizaje. A grandes rasgos, los materiales televisivos que pueden ser aprovechados en las aulas para complementar la formación en las distintas áreas pueden ser divididos en dos grandes grupos:

  1. Los programas educativos (pensados para la dinámica escolar y las múltiples necesidades curriculares) emitidos por televisiones educativas o por las televisiones públicas o privadas,
  2. El resto de la programación, caracterizada por su alta capacidad de motivación y seducción entre los alumnos.




Sin duda, la formación del profesorado es un elemento clave en la utilización o el rechazo de tecnologías audiovisuales en el proceso educativo. Los docentes manifiestan, básicamente, tres tipos de respuesta frente a las tecnologías audiovisuales, en general, y a la televisión en particular:

  • Unos niegan que la televisión contribuya positivamente al proceso educativo; le achacan a la televisión difundir un discurso basado en la fragmentación y en la discontinuidad, donde lo emocional prima por sobre lo racional. Para el discurso racionalista que manejan las instituciones educativas, la televisión es un enemigo de primer orden;
  • Hay quienes sólo utilizan la televisión o la reproducción de vídeos, de forma no sistemática, como mero apoyo adicional al trabajo que realizan en el aula;
  • Otros creen indispensable modificar el sistema educativo (infraestructura de los centros escolares, contenidos curriculares y formación de educadores) teniendo en cuenta el nuevo entorno tecnológico (Internet, incluida) y los nuevos contenidos audiovisuales y multimedia.


 
Pero, ¿la televisión es un instrumento útil para apoyar los procesos de enseñanza y aprendizaje?. Esta pregunta ha suscitado numerosos debates y parece ser que no se ha llegado a una respuesta rotunda, ya que su eficacia depende de numerosos factores.

Un informe elaborado por la empresa GECA (Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual), a mediados de los años 90, para la Secretaría de Educación de España, señala que "los niños que ven una programación educativa de calidad de forma regular aprenden más y mejor que los que no la ven; también se demuestra que la ayuda de un educador, padre o maestro durante el visionado de los programas mejora la calidad de aprendizaje del niño" (GECA, 1995).


Así, desde el punto de vista de la programación es posible distinguir:

  • Programas para niños y niñas en edad preescolar.
  • Programas para el nivel de educación Primaria.
  • Programas para el nivel de educación Secundaria.
  • Programas para el nivel de educación Universitaria.
  • Programas para la educación permanente de adultos.

En las últimas décadas, la irrupción de la televisión por cable y de las plataformas de televisión vía satélite directa al hogar ha propiciado el crecimiento exponencial de la cantidad de horas de programación ofertadas. Si bien es cierto que en su mayor parte éstas están dedicadas a ampliar una oferta de contenidos basada en el ocio y el entretenimiento, también lo es que los espacios dedicados a la formación y a la educación se han incrementado levemente.


Me gustaría centrarme en el caso del programa conocido como Barrio Sésamo, que seguro que todos conocéis. Yo, personalmente, me acuerdo de la cantidad de cosas que he aprendido gracias a este programa. Me parece uno de los mejores programas que han sido emitidos en programación infantil, porque su contenido era divertido y muy educativo.
 



Esta serie educativa, ideada a finales de la década de 1960 por Children’s Television Workshop (CTW), fue concebida con la finalidad de apoyar la educación preescolar de los niños en su primera infancia (de 3 a 5 años de edad). La base de su éxito estuvo en que, por primera vez, en un programa educativo se conjugaron técnicas propias de la televisión comercial y del mundo del entretenimiento con las aportaciones de profesionales de la educación y de las ciencias del comportamiento. Esto es: ritmos rápidos en los cambios de plano, una pensada banda sonora, variados recursos humorísticos y reiteración de mensajes al servicio de que los niños fueran capaces de reconocer y usar letras, números y formas geométricas...



La versión oficial en inglés fue emitida en más de cuarenta países, y la versión española de esta serie, titulada “Barrio Sésamo”, fue coproducida y emitida por Televisión Española (TVE) en los años 80. Muchos bautizaron a la serie como “el programa de Espinete”, en alusión a uno de sus protagonistas, un enorme erizo rosa llamado Espinete.

Asimismo, el sitio en Internet del programa, Sesamestreet.com, actualmente visitado por millones de usuarios, ofrece algo a cada miembro de la familia: juegos, historias, dibujos para colorear, consejos para padres y una comunidad interactiva para construir páginas web, entre otros recursos.


Finalmente, creo que aunque actualmente la escuela no utilice mucho este medio para el aprendizaje, debemos saber que la televisión desde siempre ha sido un instrumento más, que sirve para educar y culturizar a los niños.

En el caso de los educadores, si sabemos seleccionar con criterio y acierto los contenidos televisivos, podemos hacer de este recurso un elemento que sirva de gran ayuda para colaborar con la labor educativa de la escuela. Por ello, debemos apostar por una televisión educativa de calidad que responda a unos modelos y funciones contextualizados en una educación en medios de comunicación integral y plural.  


martes, 30 de abril de 2013

El niño, su centralidad y sus derechos

El niño, su centralidad y sus derechos:
  



En primer lugar, debemos saber que los derechos humanos son necesarios para vivir como un ser humano, sin los cuales las personas no pueden sobrevivir ni desarrollarse con dignidad, incluso rigen la forma en que los individuos viven en sociedad. Además, los derechos humanos son inherentes, inalienables, universales, iguales, indivisibles y mutuamente relacionados.


  La Convivencia sobre los Derechos del Niño (CDN) aportó una nueva visión de los niños como sujetos de derechos, que antes no existía. Tal y como podemos encontrar en la página web http://www.unicef.es, los derechos de la infancia se basan en cuatro principios fundamentales:

-          La no discriminación. Todos los niños tienen los mismos derechos.

-          El interés superior del niño. Cualquier decisión, ley, o política que pueda afectar a la infancia tiene que tener en cuenta qué es lo mejor para el niño. 

-          El derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo. Todos los niños y niñas tienen derecho a vivir y a tener un desarrollo adecuado. 

-          La participación. Los menores de edad tienen derecho a ser consultados sobre las situaciones que les afecten y a que sus opiniones sean tenidas en cuenta.


 

De este modo, las Naciones Unidas establecieron una serie de normas que comprenden la importancia de promover, proteger y dar cumplimiento a los derechos de la infancia.  Los documentos más importantes en este sentido son:
·         Carta Europea de los Derechos del Niño.
·         Carta de los Derechos Fundamentales.
·         Estrategias sobre los derechos de la infancia.
Aunque todavía quedan muchos retos pendientes en lo que a cumplimiento de derechos se refiere, en los más de 20 años transcurridos desde que se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) se han logrado logros importantes en diferentes ámbitos.
La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es el primer instrumento internacional que reconoce a los niños y niñas como agentes sociales y como titulares activos de sus propios derechos, y en él se recogen 54 artículos referidos a  los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños y niñas. Su aplicación es obligación de los gobiernos, pero también define las obligaciones y responsabilidades de otros agentes como los padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y los propios niños y niñas.

 Por otro lado, las compañeras que realizaron este trabajo y lo expusieron en clase, abordaron los diferentes tipos de maltrato infantil. Para ello, me gustaría incorporar un trabajo grupal realizado para la asignatura de Biología, salud y alimentación infantil (2ºMagisterio Infantil), en el que nos centramos principalmente en el maltrato, y puede servir de gran ayuda para conocer y saber más acerca de este tema tan importante en la actualidad.



  Para finalizar, me gustaría añadir una noticia muy reciente publicada en el país, el Jueves, 25 de Abril del 2013: La violencia contra los menores se incrementó en 2012 un 13,6%.
Cuando me pegan, cierro los ojos y el dolor se va. Cuando sea mayor me vengaré”. Carlos (nombre ficticio) tiene 13 años y sufre maltrato físico. Sus palabras transmiten rabia pero sobre todo miedo e incomprensión. Carlos no comprende por qué sus padres le pegan, a los que, por otro lado, quiere.

 Por otro lado, me gustaría destacar dos ideas sacadas del artículo que me han llamado mucho la atención:
·         1.778 niños y adolescentes sufrieron en 2012 algún tipo de violencia por parte de sus progenitores, compañeros de clase o parejas y exparejas, según ha informado el Jueves, 25 de Abril del 2013, la  Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (Onege Anar); lo que supone un incremento del 13,6% respecto al año anterior.

·         Solo en 2012, esta organización recibió 324.643 llamadas, un 67% más que en 2011, y pusieron en manos de expertos a 13.106 menores de los que 428 eran casos graves (maltrato físico o abuso sexual), en los que actuó la policía.
El enlace para leer el artículo completo es el siguiente:

 


“Los familiares, amigos, vecinos, educadores o personas que están o entran en contacto con los niños, tienen su parte de responsabilidad cuando se muestran indiferentes ante el maltrato infantil. Hay que dar la alerta, no mirar hacia otra parte. Si no eres la solución eres parte del problema”.